La muerta (4). Un caso del Inspector Huerta.

Cuando salí de mi casa, a la mañana siguiente Espíndola estaba esperándome fumando un convertible en el interior de su Alfa Romeo rojo, herencia de su abuelo; un terrateniente que se patino hasta las
falanges de los dedos en el menemato y se murió en un vip de Cemento, mientras una pendex le daba una mamada histórica. El sabia contar que el finado aún la tenía tiesa cuando llegaron los canas y la pendex se esfumo con lo poco que le quedaba en la cartera.
Me acerqué y él se bajó. Estaba nervioso y se notaba que se había tomado hasta el agua de la zanja.
-Che; porque no vamos por una jarra de café y me decís lo que tengas que decirme después…
-Rodolfo, vamos adentro por ese café y llama a los otros…- dijo con un temor que no le conocía.
-Me estás asustando boludo…-dije como si fuera un hijo.
-Haces bien; esta vez le tocamos el culo al demonio y va a venir a cobrarse…Lo agarre de los hombros y lo llevé adentro de mi casa, lo recosté en el sillón y me fuí a la cocina a preparar café. Aproveche y llame a Espina para que se viniera con Alvarado, como me había pedido Maximiliano.
Una hora después estábamos los cuatro en mi sala, tomando nosotros tres unos mates bien cimarrones que sebaba Alvarado con sapienza y la lentitud cauta que nos permitía escuchar, pensar y meter letra al tema: Espíndola bebía el café a borbotones, como si necesitara toda la energía del mundo para hablar.Loco ayer rumbeé para el Next, ese boliche exclusivo de Punta que solo entrás con invitación; yo tengo una así que entré y me mezcle con todos esa gente. Las minas olían a agua de manantial, usaban unos vestiditos que las dejabas en bolas chasqueando los dedos, pero cobran en euros y los locos usan camisas de 700 dólares y el trago más barato te tirás luca y media…-calcule la cuenta por el pedo que traía, pero enseguida me tranquilizó.-…, yo me tomé un Cynar nomás y en el revoleó me levanto una
mina del paño, que ya conocía de otro boliche. Así que estamos charlando…
-Si tomaste un Cynar nomás.¿Donde te encurdaste?…-lo interrumpió espina. Maximiliano lo vió, hizo un gesto de hartazgo
-Tenía un porrón de ginebra en el auto…-dijo sin más preámbulo y como si nada prosiguio- bueno como decía estabamos hablando y me deja picando, que una amiga había desaparecido la noche anterior, junto con Tarzán. Le tiro la lengua con lo de la mina que encontraron en Panamericano y que leí tenía marcada una mano de orangután. Entonces se puso nerviosa me tiró que Tarzán no hace esas cosas y se va al baño…Unos segundos después me aparecen tres monos de dos metros que me agarran y me llevan a un balcón. Me hacen colgar de las patas y uno me palpa hasta que descubren mis documentos, cuando ven que soy poli; me tiran para atrás, pero no dejan de apretarme. Uno me pregunta que ando buscando, y yo le digo que una minita está muerta y tenía una tarjeta del lugar. El que tenía mis documentos en la mano me miraba como pensando si le decia a los otros dos monos si me tiraban o no, al rato se acerca me mete los documentos en la cintura y me dice tomátelas, pero olvidate de este lugar. La minita que
buscas no es de acá. Me llevaron por un ascensor a una puerta lateral y me dejaron ir…
-Eso te cagó. Chamigo que estás flojo…-se burlo Alvarado. Nosotros también lo miramos raro, porque era normal que nos apretaran de vez en cuando, pero siempre se cuidaban de cruzar el límite.
-No; lo que me cagó, fue ver como subían a la minita a un auto.
-Que minita?!…-preguntó Espina, oliendose que el tema se espesaba.
-La minita que yo estaba chamuyando, la sacaban entre dos gorilas visiblemente asustada y la subieron a una ranger con patente oficial. Estaba por irme a sacar la 9 de la guantera, pero se me acerco un mono y me dijo en la nuca: “No te metas, estas minitas no balen una bala”. Yo hice como que me iba y me fuí a buscar la 9. Ya sabe Rodolfo, como yo soy un calentón; me subo al auto abro la guantera y siento a alguien a mi lado, me doy vuelta y lo veo al pelado de la AFI…
-Carrillo!!…
-El mismo que viste y calza. Me mirá y me dice “Así que tu jefe no entiende, andá y decile que flores quiere para el cementerio…” ,Esta en eso de apretarme cuando uno lo llama de atrás “Jefe; lo llama Tarzán”, me da esta bala…-saca una bala de 457 y la pone en la mesa.-…, y me dice “Decile a Huerta que si no se deja de joder, va a amanecer como Nisman con una de estas en la cabeza.” . Se va y cuando miro al hombre que llamaban Tarzán con que me encuentro?…
Todos lo miramos como si nos esquivara el final de la película después de clavarnos casi 2 horas escuchandolo. Se me sube la gallegada a la cabeza y le exijo:
-¿¡A quién mierda viste!?

No lo van a creer!…-seguía jodiendo, lo veo a Espina perdiendo los estribos-…, era el Arenas en persona. Tarzán era el canciller, el mismisimo padre!…- nos tira con una fiereza que nos golpea.
-Ahora me cae la ficha…-dice Alvarado mientras se seba un amargo ya frío, víctima del naufragio-…, anoche me llama el gordo Saldivar y me dice que le dijeron unos viejos camaradas, que los muchachos de Eusebio Funes abordaron un camión que se suponía llevaba teca y se encontraron con tres monos, les parecio que iban a atacarlos y le metieron fierro; en eso estaban cuando aparecieron dos chatas ranger con tipos de negro que les dieron hasta por el culo, solo el “Emepetré” llegó a sobrevivir huyendo por la villa del fortín y contó esto, le dijeron a Saldivar que los tipos eran unos putos yankis…
-Cada vez entiendo menos. Que tiene que ver Arenas, los monos estos y la chica Arenas hecha mierda?…-tira Espina rascandosé la nuca.

-Acá falta una pieza…-digo mientras voy a la cocina a buscar más yerba y la pava eléctrica.
-La chica…-dice Espíndola; como si hubiera despertado de una pesadilla.
-Que chica? ¿La finada?…-pregunta Espina, agarrandose la cabeza con la diestra y estirandose en la silla.
-La desaparecida, la amiga de la Wendy…-ya nos perdimos de vuelta. Me preguntaba quién cornos era la Wendy, pero pasaba cada tanto que ibamos más rápido que nuestras cabezas. Por eso le dije:
-Che; a ver explica de nuevo porque por las caras todos estan tan perdidos como yo…- dejando la yerba sobre la mesa, junto a la pava mientras la enchufo donde tenía una lampara de pie con la bombilla quemada ya cubierta por telarañas. Espíndola se reacomoda, toma un sorbo de café y frunce la boca, ya estaba helado.
-La Wendy es la minita que me chamuye ayer y que los tipos se llevaron. Ella me dijo que una amiga había desaparecido, pero por su cara de susto; no era la hija del canciller. Entonces de golpe se me ocurrió, si la piba esta era otra y estuvo donde le dieron deguelle a la Romina, tal vez vio todo y no la hayan agarrado. Este escondida por ahí, por eso tanto revuelo. Digo…- de pronto como que pedía disculpas, por habernos volado la cabeza.
-Mierda. Ahora sí que estamos cagados entonces; porque la famosa Wendy anda a saber donde aparece mañana y la amiga no sabemos ni quién es…-dijo Espina mientras agarraba un mate nuevo que le alcanzaba Alvarado.
-Creo que hasta que no localicemos a esa Wendy o nos enteremos quién es la amiga, estamos jodidos…-tire buscando en la alacena algo para masticar, pero las galletitas que encontré me resultaron sospechosas de cuanta peste se pudiese agarrar, pensé para mis adentros que debía limpiar o contratar a
alguien para que lo haga. Cuando giré mi vista, todos estaban mirandome.-¿Que pasa?…
-Eso queremos saber…-dijo Espina, se acercó y hablando casi en susurros termino su frase.-…, vos sos el jefe; Rodolfo. Los muchachos necesitan que les digas que hacer o digas lo que pensas, no que estes como un ama de casa preocupada por atendernos…
-Tenés razón. Espina anda a la panadería aca en la esquina y traete unos biscochos; Vos Maxi, anda con Alvarado a ver a esos monos que te hicieron el servicio y vean que le sacan, para encontrar a la Wendy.
Yo me voy hasta la oficina a buscar la data y traerla acá. Cuando tengan algo me lo traen acá…
-Sí, jefe. Vamos Chamigo…-dijo Espíndola y se marcho, seguido por su sombra.Me quedé allí. Por un momento solo.
Las cosas cada vez me parecían más descabelladas. Desde que me pare hace dos noches, frente a esa joven humillada hasta lo indecible, muerta aún antes de que el suspiro final exhale, desnuda más allá de la piel descubierta como una recién nacida en su primer respiro; nada fue solo un asrsinato, una simple brutalidad del exceso de la ira o del exceso de locura; esto siempre fue algo más y a la vez un equivoco.
Un crimen que no debio ser, pero que tapaba los anteriores más atroces y a la vez ensuciaba a quienes debían cuidarnos. Por eso la oficina del Fiscal se asocio a la Agencia Federal de Investigaciones y nos quiere lejos. No quieren atrapar al asesino, solo quieren que el tiempo pase y esto sea olvidado.
Busco en internet las noticias, pero no hay más nada que esa notificación que leyeramos el primer día.
Espina entra con los bizcochos.
-No te sentes vamos hasta la unidad a traer la data, si alguien va mientras no estamos no quiero que vea por donde vamos….
-Bueno; vamos entonces. Che en el camino no queres que te llame una paraguaya para que te limpien esto, porque la próxima nos seban mate las cucarachas…
-porque no te vas bien a la mierda!…
-Te das cuenta? Siempre con esa honda de cabrón mal cogido, asi ninguna negrita argentina va a darte bola…
-Y a vos quién te dijo que quiero que me den bola?…
-Nadie. Pero se te notan las ganas…
Espina es como una madre insufrible, la querés matar pero temes las consecuencias.

Author: ramirez
Soy un escritor que a aprendido a trabajar con sus manos o un constructor que a aprendido a escribir. Padre de cinco. Abuelo de dos. Esposo de dos. Concubino de una. Historiador amateur. Excomunicador, exsoldado, exrevolucionario, exactor, exempleado, exmarido. Militante del software libre y de la diversitria

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